sábado, 21 de mayo de 2016

Actividad 4: "Nos ponemos a crear"


CREACIÓN LITERARIA CON Y PARA LOS NIÑOS DE INFANTIL


Como hemos visto en bloques anteriores, la literatura infantil es muy variada y consta de diversos géneros y de diversas estrategias para poder transmitirse en un aula de infantil. Nosotros cómo maestros debemos ser un “medio” adecuado y perfecto, a través del cual, conozcan nuestros alumnos la literatura, disfrutando de la misma y consiguiendo poco a poco la autonomía necesaria para que ellos puedan ser los que en un futuro decidan leer y por supuesto qué leer.


En el periodo de infantil al que nos dedicaremos, uno de los rincones que deben existir de forma imprescindible en un aula es, el rincón de lectura o biblioteca. Rincón en el cual, el niño podrá viajar, imaginar y disfrutar de la literatura, a través del recurso más maravilloso para ello; el libro.

Pero muchas veces o no encontramos el libro adecuado o los fondos económicos de los que disponemos no son suficientes para poder comprar libros adecuados y que se ajusten a nuestro aula. Ante esto, una de las opciones que tenemos los maestros, es la creación de los propios textos adecuados para nuestros alumnos, por lo que el reto de esta nueva actividad, será ese; crear textos para los niños. Para ello hay algunos aspectos que debemos tener en cuenta: que el argumento sea cercano a los niños que tengo en el aula, que la estructura sea adecuada, es decir, sencilla, lineal y reiterativa; que los personajes sirvan para que el niño empatice, sin olvidarnos del componente mágico, que existan enseñanzas evidentes y por último que el lenguaje se ajuste a la edad de los receptores.

La creación de textos, puede hacerse para los niños, es decir siendo el maestro el creador de las historias y de la estética del libro, o bien los propios niños que sean los creadores de dichos libros; partiendo de su interés y de su imaginación.

Para llevar a cabo la creación de textos, son tres los géneros en los que podemos basarnos: la prosa, el verso y la dramatización. Una vez que he creado un texto, basándome en lo anterior, entonces puedo crear el libro.

A continuación expongo una a una las creaciones que he hecho, explicando en último lugar cómo y por qué he creado el libro que he creado.




1. CREACIÓN EN VERSO

La estrategia que yo he escogido para mi creación en verso ha sido la recreación de poemas; dicha estrategia, consiste en escoger un poema ya existente y cambiar el sujeto de este; si cambiamos el sujeto debemos cambiar algunas partes de dicho poema que estén el relación con el sujeto. Para llevar acabo esta estrategia, he elegido la obra denominada “Canción china en Europa”; poesía infantil, la cual Federico García Lorca fusionaba con la música.

Canción china en Europa- Federico García Lorca


La señorita
Del abanico,
Va por el puente
Del fresco río.



Los caballeros
Con sus levitas
Miran el puente
Sin barandillas.


La señorita
Del abanico
Y los volantes,
Busca marido.



Los caballeros
Están casado
Con altas rubias
De idioma blanco.


Los grillos cantan
Por el Oeste.


(La señorita,
Va por lo verde)



Los grillos cantan
Bajo las flores.

(Los caballeros,
Van por el norte)


He cogido el sujeto que era “la señorita del abanico” y lo he sustituido por “el pequeño elefante de la trompa”, he modificado también todas aquellas cosas relacionadas con el nuevo sujeto; y he dejado sin modificar lo que viene siendo el espacio donde se desencadena la acción, pues creo que es una estructura que debía mantener para no perder la esencia del poema, que tanto me ha gustado.

La edad para la que va dedicada esta poesía , esta comprendida entre los 3 y los 6 años. En este periodo de edad, a los niños, según Antonio Ricardo Mira, lo que más les llama la atención, suele ser:


   -En referencia a los temas: cuentos en los que aparezcan animales, o en los que se establezca entre los personajes una relación afectivas, cuentos de hadas o folklore infantil acompañado de repeticiones rítmicas. 

   -En cuanto a la estructura interna: historias que establecen contacto con el mundo de la poesía y en las que exista una relación entre las palabras o los sonidos y el movimiento y además que presenten una estructura sencilla.

En el caso de este poema, podemos observar como el protagonista principal es una animal, el cual realiza acciones propias de los humanos, por lo que estamos mezclando realidad con ficción; fusión perfectas para estas edades que aún, les es difícil diferenciar entre ambos mundos.


Además el poema, sigue un ritmo, pues Lorca lo clasificó como canción; esto ayuda a llamar la atención de los niños, pues les es más sencillo mostrar interés por repeticiones rítmicas y establecer relación entre palabras o sonidos y movimientos.

Como he dicho anteriormente el periodo de edad en el que yo utilizaría esta poesía, sería el comprendido entre los 3 y los 6, pero bien es cierto, que como he de concretar en una sola edad, lo haría en la edad de los 4 y los 5 años, pues a estas edades lo que más llama su atención es que los personajes principales sean animales, los cuales vivan aventuras y les pasen cosas. Además son grandes amantes de las canciones, y los poemas cantados como el que yo he seleccionado, disfrutan relatándolo y aprendiéndoselo. Es más, en estas edades empiezan a desarrollar la imaginación, y textos como estos que se trabajan de forma oral, les vienen a la perfección para poner en práctica dicha imaginación. 



El pequeño elefante
De la trompa
Va por el puente

Del fresco río.


Las bellas elefantas
Con sus largos pendientes
Miran el puente

Sin barandillas.


El pequeño elefante
De la trompa
Y el mandil
Busca esposa.


Las bellas elefantas
Están casadas
Con elegantes elefantes
De piel gris.


Las cigarras cantan
Por el Oeste

(El pequeño elefante 
Va por lo verde)


Las cigarras cantan

Bajo las flores.


(Las bellas elefantas,
Van por el Norte)





2. CREACIÓN EN PROSA

La prosa es el género más similar al uso lingüístico ordinario y la forma más natural de crear literatura en la actualidad. Cualquier niño de Infantil ha inventado historias y cuentos libremente y se sentirá cómo trabajando con ella.

Para mi creación en prosa, he escogido la estrategia del “Binomio fantástico” de Gianni Rodari, la cual consiste en que a partir de dos palabras sin relación aparente se inventa una historia para la cual debemos tener mucha imaginación.

Las dos palabras que yo he decidido escoger han sido: cucharita y unas tijeras. Decidí escoger estos dos elementos pues son típicos del día a día de un niño, lo cual favorece a la relación que puedan establecer con dichos personajes. 

El breve cuento que he creado, lo utilizaría en la clase de 2-3 años. A estas edades, los niños muestran interés por el mundo de fantasía, les llama mucho la atención que objetos de la vida cotidiana cobren vida, ocurriéndole cosas dramáticas o aventuras que van superando y viviendo a lo largo de la historia. En estas edades se están iniciando a la lectura y la paciencia y la atención que muestran por las historias narradas es bastante escasa, por eso esta historia se ajusta a la perfección, pues es breve y concisa, con un final feliz, el cual gusta mucho a estas edades. Otra de las cosas a favor de dicha historia, es su sencillez y su claro mensaje; es un libro corto, con un vocabulario sencillo y familiar; lo cual en estas edades es fundamental, para que empiecen a mostrar interés por los cuentos, las historias, los libros y finalmente por la literatura. 


La aventura de Cucharín

Todas las mañanas Cucharín, que era una pequeña cucharita , miraba con cara triste hacia el otro lado del cajón. Allí estaban el resto de cubiertos: cucharas, tenedores y cuchillos. Eran grandes, brillantes y llenas de vida. Todos los días salían del cajón y veían el mundo que había mas allá.

María, era la dueña de aquellos cubiertos, tenía 5 años y casi todos los días su mamá le hacía para comer comidas en las que necesitaba utilizar aquellos preciosos cubiertos. María ya era muy mayor, y la encantaba utilizar cubierto grandes, como sus papás. Pero cucharín estaba triste, muy triste, porque María nunca comía yogures. No le gustaban nada nada nada, por lo que María nunca utilizaba a cucharín. Su mamá todos los días intentaba que comiese uno después de la comida, pero no había manera.

Una mañana cuando cucharín lloraba y lloraba dentro del cajón, porque quería salir y conocer el mundo de los humanos, una preciosa voz del fondo del cajón le dijo: 

-No llores pequeña, yo te ayudaré.

Inmediatamente cucharín dejó de llorar y vió como se acercaba unas tijeras grandes, brillante y fuertes. Las tijeras se acercaron y se presentaron.

- Hola cucharín soy Separona y llevo varios días viéndote llorar, así que voy a intentar ayudarte para que consigas ir al mundo de los humanos.

Separona se acercó a cucharín y con un empujoncito la sacó del cajón. Cucharín en un abrir y cerrar de ojos se vio fuera del cajón. Todo era grande y había mucha luz en aquella cocina.

De repente escucho una voz que se acercaba rápidamente hacía ella, María, vio a cucharín, le cogió y le gritó a su madre que pasaba por allí:

-¡Mamá que cuchara tan pequeña, es como un bebé cuchara, ¿para que sirve?

Su madre respondió:- Para comer todo tipo de alimentos hija, pero para lo que más se utiliza es para que los adultos tomemos café o para que los niños toméis yogures.

María sin decir nada, corrió hasta la nevera y cogió un yogur que había, lo abrió y con ayuda de cucharín se lo comió todo.

A partir de ese día María siempre comía yogures, y ¿a que no sabéis con la ayuda de quien?...

…DE CUCHARÍN.


3. CREACIÓN DRAMÁTICA


La historia que he decidido crear, consta de 22 personajes, uno para cada alumno. He decidido hacer personajes personalizados, es decir, no todos los personajes son igual de protagonistas, ni tienen la misma cantidad de texto ni requieren la misma expresión corporal y oral. En un aula nos vamos a encontrar con niños muy protagonistas, que les encante llamar la atención, que sean extrovertidos y que disfruten haciendo este tipo de cosas; pero también nos encontraremos con niños para los que este tipo de actividades no sean tan agradables, pues son muy introvertidos, muy tímidos o no poseen suficientes habilidades sociales. Ante esto, no podemos darle el protagonismo solo a los niños que son más extrovertidos sino que también debemos trabajar la expresión oral y corporal lo cual ayudará a que los niños vayan trabajando las relaciones sociales y el contacto con el mundo que le rodea. 

La historia que propongo es sobre el rey del mar, que es un pez de muchos colores, el cual ha perdido su corona. El rey está triste y enfadado, y se tira dos días en casa sin salir. No quiere ver a nadie ni hablar con nadie. Los habitantes del reino marino empiezan a estar preocupados e intentan hablar con él pero no hay manera. Finalmente, el rey cede habla con su hija, un hermoso pez dorado, y le cuenta por qué esta tan triste. La hija decide hablar con los demás para que entre todos ayuden al rey tristón y enfadado. Todos se ponen manos a la obra y finalmente ayudándose unos a otros, consiguen encontrar lo que buscaban.


"El rey pez que lloraba y lloraba"


Narrador 1: Un mañana muy soleada, en el fondo del mar, el rey marino se levantó de la cama muy pero que muy triste. Lloraba, lloraba y no podía parar de llorar. Como esta tan tan tan triste, decidió meterse en la cama y no salir de ahí.


Narrador 2: Pasaron dos días y el rey aún no había salido de su habitación cuando todos los habitantes del reino empezaron a preocuparse. Los tiburones hablaban entre ellos, y los peces globos y los caballitos de mar. Todos estaban muy preocupados. ¿Qué le pasaría al rey?

Tiburón 1: (TOC, TOC) ¡Majestad, Majestad!, déjeme pasar, ¿Qué le ocurre?

Rey: ¡VETE, déjame solo!

Narrador 3: El rey no quería ver a nadie, estaba muy enfadado. De repente como cada Viernes, la princesa Loy, hija del rey, vino al reino para visitar a su padre y a sus hermanos pequeños. A la princesa le encantaba viajar de reino en reino visitando y conociendo el mar. Cuando llego al reino donde nació, todos le contaron lo que ocurría con su padre. Entonces la princesa decidió ir a hablar con él.

Princesa: Papá soy yo, Loy, he venido a verte que te echaba mucho de menos, ¿me dejas pasar por favor?

Narrador 4: El rey, lentamente abrió la puerta, y con los ojos llenos de lágrimas abrió la puerta a su hija.

Princesa: ¿Papá que te ocurre?

Rey: hija, mi corona me ha abandonado, se ha ido para siempre. Esta mañana, como cada día, me he levantado y he ido a limpiarla y no estaba en su sitio.

Narrador 4: el rey se puso a llorar aún más y su hija le abrazó muy fuerte, le dio un beso y le dijo:

Princesa: Papá seguro que no te ha abandonado, confía en mi y en todos tus amigos que están fuera tan preocupados por ti; nosotros te ayudaremos a encontrarla. Ahora tú descansa.

Narrador 4: La princesa salió de la habitación y le contó a todos los demás que ocurría con su padre. Les pidió ayuda para buscar a la corona y todos dijeron que si.

Tiburón 2: Claro que si princesa nosotros te ayudaremos. Queremos mucho al rey y no nos gusta que esté asi de triste.

Tiburón 3: Nosotros tres, nos encargaremos de ir hacia el Oeste. Allí buscaremos a la corona.

Princesa: Genial chicos, muchas gracias.

Narrador 5: Los tres tiburones cogieron sus mochilas y emprendieron su camino.

Pez Globo 1: Tú tranquila princesa ya verás como encontramos a la corona y tu padre vuelve a sonreír.

Pez Globo 2: Nosotros iremos por el Este, allí buscaremos a la corona.

Pez Globo 3: Nos llevaremos linternas porque esa zona es la zona más oscura del mar.

Princesa: ¡Que valientes sois chicos! Muchas gracias.

Narrador 5: Los peces globos cogieron sus linternas, sus mochilas y sin pensárselo dos veces se fueron dirección al este.

Caballito de mar 1: Bueno princesa, nosotros iremos hacia el sur, allí está el reino vecino, preguntaremos a ver si han visto la corona.

Caballito de mar 2: También pediremos ayuda, tenemos allí a nuestras hermanas, seguro que están encantadas de ayudarnos.

Caballito de mar 3: Nos vamos ya princesa, no queremos que se nos haga de noche.

Princesa: Muchísimas gracias chicos, mucha suerte y darle saludos al reino vecino.

Narrador 5: Los caballitos de mar, emprendieron también su camino. La princesa fue a buscar a sus hermanos y a pedirles ayuda. A los hermanos pequeños les encantaba viajar por los alrededores del reino, son muy valientes así que seguro que estaría encantados de ayudar a su padre y acompañar a su hermana.

Princesa: Nico, Nico, Nico ¿estás en casa?

Nico (hermano 2): Hola Loy que alegría de verte ¿Qué haces aquí?

Narrador 6: La princesa Loy le contó todo a su hermano y le dijo que necesitaba su ayuda.

Nico (hermano 1): Claro que si, vamos a buscar a Loius y los dos te acompañaremos.

Narrador 6: Loy y Nico fueron en busca de Loius al cual le contaron toda la historia. Loius aceptó, y los tres cogieron sus mochilas, las llenaron de cosas y emprendieron su camino hacia los arrecifes. Los arrecifes estaba a las afueras del reino y eran bastante peligrosos. Pero Loy iba acompañada de sus hermanos los cuales ya había estado por esas zonas.

Louis (hermano 2): Chicos espero que encontremos la corona y que papá este feliz, pobrecito.

Narrador 7: Después de dos días de camino, los tres hermanos llegaron a los arrecifes estaba muy muy oscuros cuando de repente escucharon un a voz que salí del interior del arrecife.

Voz: ¡AHHHHHH!, ¡AHHHHHH!, ¡AYUDAAAA POR FAVOR!

Narrador 7: Los tres hermanos corrieron hacia aquella voz, y cuando se acercaron vieron dentro del arrecife a la corona tirada y con algunos rasguños.

Nico (hermano 1): ¡Coronaaaaaaaaa! No te muevas ya vamos a por ti.

Narrador 7: Los hermanos bajaron corrieron y con mucho cuidado cogieron a corona y la llevaron rápidamente al reino. Tuvieron la suerte de encontrarse por el camino a una manta, la cual les llevó mucho más rápido hasta el reino.

Princesa: Gracias señora manta, un placer.

Manta: De nada chicos, mucha y suerte, y tú corona mejórate.

Narrador 8: Los tres hermanos llegaron a reino y llevaron a corona al hospital, allí la curaron las heridas y después la llevaron ante el rey. Los tiburones, los peces globos y los caballitos de mar, ya estaba allí, así que todos se dirigieron hacia los aposentos del rey.

Princesa: (Toc, Toc) Papá soy yo ábreme por favor, tengo una sorpresa para ti.

Narrador 8: El rey abrió lentamente la puerta y vio a la corona, allí estaba con heridas por su cuerpo y con cara de preocupación.

Rey: ¡Corona, ¿Qué te ha pasado?, ¿por qué me abandonaste?

Corona: Majestad, salí a dar una vuelta como cada noche, y sin querer una corriente me llevó hasta los arrecifes, allí caí y estuve hasta que sus hijos me encontraron. Nunca le abandonaría.

Narrador 9: El rey lleno de alegría abrazó a la corona y pidió perdón a todos sus amigos y personas del reino.

Rey: Perdonadme todos, he sido muy egoísta, estaba tan triste que no me di cuenta de los amigos y los hijos tan maravillosos que tengo. Gracias a vosotros he conseguido tener de vuelta a corona y no he sabido agradecerlos. Espero que podáis perdonarme.

Narrador 9: Todos sus amigos y sus hijos abrazaron al rey y le perdonaron.

Rey: Venga, bajemos todos al comedor y cenemos todos juntos.

Narrador 9: Finalmente cenaron todos juntos y aprendieron que ayudándose unos a otros todo se consigue antes. Hay que confiar en los demás.

La edad a la que iría destinada esta pequeña obra de teatro serían los 5-6 años. Son muchos los aspectos que se tratan en esta obra: el compañerismo, la confianza en los demás, el respeto, el egoísmo, la tristeza, etc. Creo que la edad que mejor puede empatizar con estos aspectos son los de 5 años pues ya comprenden en que consiste confiar en los demás o han sentido alguna vez que alguien es egoísta con ellos. No digo que en otras edades no, simplemente que en otras edades no son tan conscientes de que eso esta ocurriendo o no son capaces de identificar si están siendo egoístas o no.



4. CREACIÓN DEL LIBRO

Empezaré enseñando el resultado final de mi libro , así es cómo quedó; aunque ahora os contaré como ha sido creado y las partes de las que consta. 




En primer lugar utilicé dos cartulinas verdes; la portada y la contraportada del libro, después busqué una serie de plásticos donde se meterían los folios, con la historia escrita. Tanto los plásticos como las cartulinas, están sujetos entre ellos con una cuerda de lana. 




Una cuerda de lana es el material perfecto, pues es fácil de conseguir, el coste económico es bastante bajo y además sirve para cualquier edad pues no pone en peligro a ningún niño. 




Las páginas de las que consta el libro, son folios de colores sobre los cuales he pegado los dibujos, los cuales dibuje yo y pinté con una ayuda muy especial.


La confección de este libro está pensada para la edad de 2-3 años, es decir, para el tercer nivel del primer ciclo de infantil.

¿Por qué esta edad? La historia que he creado es una historia sencilla, concisa y corta protagonizada por utensilios propios de la vida cotidiana y cercano a la vida de los niños; los cuales cobran vida. El protagonista de la historia es una cucharilla de café que está muy triste porque quiere conseguir algo y solo no puede. Finalmente “Cucharín”, es ayudado y así consigue lo que quería.

Los dibujos expresan a la perfección las emociones de los personajes, siendo esto una ventaja para que el niño, a medida que escucha el cuento, pueda empatizar con él. Además son dibujos vivos y grandes, que llaman la atención de estos.

Respecto al lenguaje, es un lenguaje sencillo y claro. El libro no está pensado para que los niños “lo lean” pues en cada página hay mucho texto, sino que esta dirigido a que el adulto conozca la historia y pueda así narrarla a su alumnos. Por supuesto que el libro podría ser parte de la biblioteca de la clase, pues únicamente observando los dibujos, los niños podrán recrear la historia.

En cuanto al formato de libro, las hojas están perfectamente protegidas, pues con el mecanismo de la lana no pueden arrancarse con facilidad, y además al estar metidas en plásticos no pueden estropearse ni los dibujos ni el texto. Respecto a la portada y contraportada, en mi caso no disponía de una plastificadora, pero para que fuese perfecto, ambas debería estar plastificadas. Sin olvidarnos de que a la hora de plastificarlas, las puntas deben recortarse para que los niños, sobretodo en estas edades, lo tocan todo, pues conocen a través del tacto.



                               





                                 




¿Sería realmente adecuado para esta edad este libro?

Tengo la suerte de contar con el apoyo incondicional de mi madre, y de compartir con ella una de mis pasiones; la educación. Mi madre, es educadora infantil de la escuela infantil de Buitrago de Lozoya, es apoyo de todas las aulas. Cuando la conté y la enseñe que había creado mi primer libro, sin pensárselo dos veces, lo cogió se lo llevo para compartirlo con los niños y lo colocó en su biblioteca.




La respuesta de los niños fue increíble. Disfrutaron con la historia, con los personajes, y con los dibujos. Muchos de ellos empatizaron con Cucharín y no les gustaba que estuviese triste, alegrándose de que después estuviese feliz. Una anécdota muy curiosa que me contó mi madre fue que, después de narrarles la historia (mi madre se la sabía a la perfección jajajaja) se fueron al comedor, cuando llegó la hora del yogurt, varios niños miraron sus cucharas y dijeron “Mira Cucharín”.



Mi madre me dijo que los niños disfrutaron muchísimo y para lo pequeños que eran, prestaron mucha atención a toda la historia. Primero se lo leyó a los niños de 1-2 años y después a los de 2-3. Me dijo que ambos grupos de edad disfrutaron de la historia, pero que los de 2-3 años preguntaban más y lo entendía mejor

Como buena madre, me dio un feedback, con el objetivo de que mejorara. En primer lugar me dijo que la palabra “empujoncito” que yo utilizo para indicar que "Separona" se lo da a "Cucharín" para ayudarle a subir, debería cambiarla o omitirla ya que en su escuela trabajan mucho que eso no se puede hacer “no pegar” “no empujar” “no arañar”, etc. Otra sugerencia fue que es los dibujos, debería de haber hecho mucho más pequeño a “Cucharín” ya que en el texto pongo que es más pequeño que los demás y gráficamente eso no se puede apreciar. Esa idea me resulto importante tenerla en cuenta, pues en estas edades que se les está iniciando a “grande”, “pequeño”; es necesario que en su entorno lo vean y lo tengan representado. 


5. REFLEXIÓN PERSONAL

Creo que concienciarnos de que debemos ser capaces de crear textos para nuestros alumnos es algo imprescindible para nuestra formación como futuros maestros. Como ya hemos visto y poco a poco vamos interiorizando, la literatura es una herramienta muy útil y maravillosa que debe ir de nuestra mano y que debemos transmitir a los niños para que a través de ella, ellos desarrollen capacidades imprescindibles para su desarrollo como personas. 

Debemos saber seleccionar textos, pero si no encontramos el que se ajuste al momento adecuado, debemos ser capaces de crearlos. Pero además, debemos ser capaces de crearlos con ellos; esto es una actividad muy gratificante pues disfrutan entre ellos y disfrutan con nosotros, además de trabajar las relaciones sociales, la paciencia, la empatia, la aceptación, la imaginación y la creatividad entre otras. 

6. REFERENCIAS

http://pequelia.republica.com/ninos/tipos-de-lectura-por-edades-2.html

http://dspace.uevora.pt/rdpc/bitstream/10174/10702/2/%C2%BFQu%C3%A9%20literatura%20para%20el%20alumnado%20de%20los%20primeros%20a%C3%B1os%3f%20Un%20enfoque%20intercultural%20-%20Por%20Antonio%20Ricardo%20Mira%20-%20Artigo%20.pdf

http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_17/ANTONIO_BLAZQUEZ_ORTIGOSA_1.pdf

martes, 26 de abril de 2016

Actividad 3: "De verdad que no podía"

Desgraciadamente no pude acudir al “taller de lectura” que se hizo en clase el pasado miércoles, lo cual me da muchísima pena, pues creo que es una actividad muy reconfortante y muy adecuada para conocer y vivir en primera persona la manera más adecuada de contar, leer o transmitir un cuento; llegando a todos y a cada uno de los receptores y haciéndoles disfrutar de principio a fin.

El libro que escogí para esta actividad es el siguiente:





Título: De verdad que no podía
Autor: Grabriela Keselman
Ilustradora: Noemí Villamuza
Editorial: KóKINOS
Fecha de la 1ª edición: 2001






Escogí este libro porque me lo recomendó mi profesora. Me supo convencer rápido, me contó que era un libro precioso y además que era el único libro con ilustraciones que mostraban una familia negra. Estos dos motivos, me sirvieron para aceptar contar este libro.

Estrategia narrativa: La estrategia narrativa que utilizare para contar este libro, es la narración con libro. Elegí esta estrategia, porque gracias a experiencias anteriores, me siento mucho más cómoda contando una historia cuando tengo un recurso en el que apoyarme. El libro y sus ilustraciones es el mejor recurso para las aulas de infantil, pues ayudan a mantener la atención de los niños y además disfrutan viendo lo que la maestra les relata. A diferencia de la lectura, la narración con libro, me da "la libertad" de darle un toque personal a cada cuento, pues la entonación o las aportaciones que voy haciendo a lo largo de dicha narración, le hacen un poquito "más mio".

En esta estrategia, el maestro narra lo que ocurre en una serie de imágenes, las cuales aparecen en el libro. Dicho libro se utiliza como recurso, como apoyo y como acompañante de la historia. El objetivo principal de la narración con libro es conseguir que todos y cada uno de los espectadores disfruten, pero en las edades comprendidas entre los 3 y los 6 años, se recurre mucho a esta estrategia para fomentar el razonamiento icónico, que consiste en la construcción de hipótesis y en la construcción de la historia a través de las imágenes. Van reestructurando y construyendo la información que están recibiendo.

Edad: por el motivo anterior, creo que las edades adecuadas para el pleno disfrute de este libro, serían las comprendidas entre  los 3 y los 6 años, cualquiera de dichas edades son perfecta para contar este cuento y más aun si la estrategia utilizada es la narrativa con libro, pues dicha estrategia nos da la libertad de modificar el texto, es decir, de sustituir palabras o expresiones que nosotros/as pensamos que en el momento evolutivo en el que están no pueden comprender o que no es relevante.

Otro de los motivos por los que, las edades comprendidas entre los 3 y los 6 años son las edades ideales para el disfrute de este libro, es porque el tema principal es el miedo que tiene el protagonista a todo lo que le rodea. Los niños a estas edades, están en un periodo evolutivo en el que presentan todo tipo de miedos, los cuales evolucionan a la vez que ellos van avanzando evolutivamente. No podría especificar una edad, porque como he dicho antes, en el caso de utilizar la estrategia de la narración con libro, en cualquier edad sería perfecto. Los miedos que aparecen en este libro, son miedos que van a apareciendo a lo largo de este periodo; la oscuridad, los animales, los monstruos o los fantasmas. Entre los 3 y los 5 años, muchos niños comienzan a tener miedo ante situaciones que antes no temían. Esto se debe a que su desarrollo cognitivo está más desarrollado y les permite anticipar peligros potenciales de los que antes no se percataban. Además, el miedo tiene una base emocional. Expresa un sentimiento de inseguridad del niño.

Con este libro, los niños se pueden sentir identificados con el personaje, pues es un niño, de unos 3 o 4 años, el cual tiene miedo y se refugia en su referente que en este caso es su madre. La importancia de los adultos y de sentirse protegidos por ellos, es otro de los temas que puede surgir de este libro.

Respecto a la preparación de dicha actividad, como he dicho anteriormente, decidí utilizar la narración. Antes de grabarme, me leí a fondo en qué consistía dicha estrategia. una vez que entendí la dinámica me leí el libro, para conocer la historia y saber de que trataba. Después fui analizando que entonación debía utilizar para contar dicho libro. La historia, cuenta el miedo que tenía el protagonista, por lo que mi introducción debía suscitar en los niños la preocupación por el problema de Marc. Debía transmitir que el pobre Marc lo estaba pasando mal, pero que su madre, estaba ahi para ayudarle. Decidí jugar con la entonación y con mi expresión facial, para llamar la atención de los niños y mantener la intriga hasta el final. Dicho final termina de una forma "dulce", pues Marc consigue el objetivo que había perseguido durante todo el cuento; dormirse. Nuevamente jugaré con la entonación y con el tono de voz. 
Una vez creada esta e"estructura" o "idea" previa, leo unas cuantas veces el libro frente al espejo y a mis familiares, hasta que consigo interiorizar la historia dejando a un lado el texto. 

Antes de obtener el vídeo final, grabe varios vídeos previos, me vi, y cambie gestos o errores que había cometido; y este es el resultado final. 





REFERENCIAS.

http://www.elbebe.com/ninos-3-a-5-anos/miedos-ninos-3-5-anos

http://www.carmendiez.com/materiales/uyquemiedo.pdf

http://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/miedos/los-miedos-de-los-ninos-segun-su-edad/








Actividad 2: "El hombre de la piel de oso" (Modificado)


AUTORES.

Los Hermanos Grimm es el nombre usado para referirse a los escritores Jacob Grimm y Wilhelm Grimm. Fueron dos hermanos alemanes célebres por sus cuentos para niños y también por su "Diccionario Aleman", las "Leyendas Alemanas", la " Gramatica Alemana" , la "Mitología Alemana" y "Los cuentos de la Infancia y del hogar" (1812-1815), lo que les ha valido ser reconocidos como fundadores de la filología alemana. La ley de Grimm(1822) recibe su nombre de Jacob Grimm.




ADAPTACIÓN.


Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo al norte de España, había una familia muy pobre, que tenía tres hijos. Los dos hijos mayores malvivían del negocio familiar pero para el pequeño de los tres no había trabajo; por lo que el joven decidió buscarse la vida e ingresó como soldado en el ejército de Flandes. Durante muchos años luchó contra otros países, vio morir a compañeros suyos y sufrió numerosas heridas de guerra. Años más tarde, cuando la guerra por fin acabó, Leopoldo; así es como se llamaba, volvió a la casa donde había pasado su infancia. Cuando llegó encontró las cosas muy diferentes a como las había dejado. Sus padres habían muerto y sus dos hermanos mayores, habían perdido mucho dinero y seguían malviviendo del poco trabajo que aún quedaba en aquel pueblo. Cuando ambos vieron a su hermano pequeño, le dijeron que allí no podía quedarse, que ya no había sitio para él y mucho menos trabajo. Leopoldo era un joven valiente y heroico, había vivido muchas calamidades y sufrimientos, por lo que, no le costaría una vez más, emprender un nuevo viaje. Pasó la noche en casa de sus hermanos y a la mañana siguiente, en cuanto el sol salió, cogió sus cosas y emprendió el camino. Leopoldo paró en todos y cada uno de los pueblos por los que iba pasando para pedir trabajo, pero en ninguno lo conseguía. Durante varios días caminó y caminó, sobreviviendo gracias a las ayudas de los más amables, que de vez en cuando le daban agua, comida, ropa o incluso le dejaban asearse en sus casas. Pero nada, no encontraba trabajo. Leopoldo no sabía que más hacer, estaba desesperado, cansado y triste; aunque nunca perdía la esperanza; era un joven luchador y, a pesar de todo, sabía que superaría esa situación.


Una mañana, mientras caminaba tal y como hacía todas las mañanas, Leopoldo llegó a un frondoso bosque. Al principio le dio un poco de respeto cruzarlo, ya que aún el sol no había salido del todo; pero finalmente se decidió a adentrarse en él. Después de caminar unas cuantas horas, decidió sentarse a descansar. Leopoldo estaba triste, su vida no era interesante, no tenía trabajo, ni casa ni familia; estaba solo en el mundo. Leopoldo estuvo un buen rato lamentándose pero finalmente, se levantó y retomo el camino. Al cabo de un rato caminando, escuchó una voz detrás de él. Leopoldo se giró rápidamente pero no vio a nadie. Siguió caminando, y unos pasos más hacia delante, volvió a escuchar la misma voz; esta vez Leopoldo la ignoró y continuo andando. Pero de repente un ser diminuto y brillante se dispuso ante él. Leopoldo sorprendido no podía dejar de mirar a aquel pequeño ser. Era un hombrecillo, con cara simpática, con dos alas blancas pequeñitas, con unas botas que le llegaban hasta sus diminutas rodillas, con un abrigo verde y con una bolsa colgada al cuello. Aquel hombrecillo revoloteaba enfrente de Leopoldo, sin decir palabra alguna y con una sonrisa de oreja a oreja. Pasaron unos cuantos minutos y cuando Leopoldo recuperó la compostura, pregunto a aquel hombrecillo que quien era y porque le seguía. Aquel diminuto hombrecillo, se presentó como Trebolín, y explicó a Leopoldo que era su “hombrecillo de la suerte”; todas las personas que actuaban bien en el mundo y que eran consideras buenas personas tenía uno, por si en algún momento de sus vidas, necesitaban ayuda. Trebolín estuvo meses observando a Leopoldo, viendo como buscaba desesperadamente trabajo y cómo iba de ciudad en ciudad buscando una nueva vida; por lo que decidió ayudarle. Pero aquella ayuda no iba a ser tan fácil de conseguirla. A Trebolín no le gustaba regalar las cosas ni utilizar su magia sin un sentido, por lo que Leopoldo debía de ganarse aquello que Trebolín quería ofrecerle. 

Leopoldo pregunto a Trebolín que cual sería aquel negocio que debían hacer. Trebolín le dijo, si superas la prueba que te voy a poner serás rico y dueño de tu vida, en cambio si pierdes, te convertirás en el sirviente del rey de los hombrecillos de la suerte, por lo que tu vida pasará a manos de otra persona. Leopoldo no quería hacer ningún negocio con aquel hombrecillo, prefería seguir buscándose la vida; pero el hombrecillo empezó a picarle:

- Yo he odio por ahí que eres valiente y audaz, por lo que seguro que ganaras la prueba.

Leopoldo ante esto respondía enfadado:

-Claro que soy valiente y luchador. De repente, detrás de unos matorrales un oso enorme salto y se abalanzó sobre Leopoldo, pero este sacó la escopeta que siempre llevaba encima y mató a aquel oso. “Ves cómo eres valiente, seguro que no te será difícil ganar la prueba que tengo para ti”, dijo Trebolín.

Finalmente Leopoldo escuchó a Trebolín, total no tenía nada mejor que hacer. Trebolín le dijo:

-Tendrás todas las riquezas que quieras, pero para ello deberás estar siete años, llevando la piel del oso que has matado, mis ropajes mágicos verdes; de los cuales sacarás siempre que quieras riquezas, no podrás cortarte el pelo, ni las uñas ni podrás ducharte y además no podrás dormir dos días seguidos en un mismo sitio en esos siete años. Cuando hayan pasado siete años, nos reencontraremos en este mismo bosque y si has cumplido todo, me marcharé y dejaré que vivas tú vida siendo un hombre rico; en cambio sí incumples alguna de estas condiciones, deberás servir el resto de tu vida al rey de los “hombrecillos de la suerte”.


Trebolín picó a Leopoldo durante un buen rato, pero finalmente Leopoldo cedió; ye inmediatamente Trebolín se esfumó como el humo. De repente Leopoldo, metió sus manos en el bolsillo y ¡BAMMM!, millones de monedas salían de allí. Antes de empezar a buscarse la vida, Leopoldo, guardó parte del dinero en el banco y dentro de siete años volvería a por él para poder sobrevivir muchos años más. Leopoldo era un hombre humilde, sereno pero sobretodo generoso. Decidió ir dando dinero a aquellos que más lo necesitaban. Durante los dos primeros años, Leopoldo llevó medio bien el no asearse ni cuidarse, ya que seguía estando rodeado de gente y se sentía querido por su generosidad; pero a medida que pasaban los años su aspecto iba siendo cada vez más y más desagradable y a la gente ya no le gustaba estar cerca suya. Con el paso del tiempo Leopoldo se iba sintiendo cada vez más y más solo. Por su aspecto nadie quería tener trato con él y además no podía pasar dos noches en un mismo sitio, lo que dificultaba tener contacto con otras personas y crear amistades.


Una noche, seis años después de hacer aquel pacto con el “hombrecillo de la suerte”, Leopoldo caminaba por un camino de arena en busca de un sitio en el que dormir, cuando de repente se encontró con un hombre muy disgustado. Aquel hombre había sufrido un accidente, su carro de caballos había perdido una rueda y tanto el cómo el caballo estaban heridos. Leopoldo sin pensárselo dos veces acompañó al hombre y a su caballo hasta la casa de este, y allí le dejó un puñado de dinero con el que podría curar al caballo, comprarse un nuevo carro y arreglar su casa, la cual se veía muy desmejorada. El hombre exhausto de emoción invitó a Leopoldo a pasar la noche. A lo que Leopoldo respondió:


-Gracias por la invitación buen hombre, es cierto que buscaba un sitio donde pasar la noche, por lo tanto dormiré y a la mañana siguiente bien temprano seguiré mi camino.


Aquel hombre tenía como familia a sus tres hijas, las dos mayores Catalina y Griselda y la pequeña Monet. La joven Monet era la más bella, pero además la más simpática de las hermana. Bien es cierto, que las dos hermanas mayores no querían tener ningún trato con Leopoldo, debido al aspecto que este presentaba. Pero con Monet todo fue distinto; conectaron y algo especial se creó entre ellos dos. El padre y las hermanas mayores se fueron a dormir a medida que entraba la noche, pero Monet y Leopoldo no se dieron ni cuenta, pues estaban inmersos en una interesantísima conversación. Ella escuchaba todas las hazañas que él, emocionado le contaba. Hacía mucho tiempo que Leopoldo no tenía una relación tan cercana con nadie, y Monet estaba deseando vivir aventuras y conocer mundo. Nunca se cansaba de escucharle. Cuando los primeros rayos de sol entraron por la ventana, ahí seguían Monet y Leopoldo, cada vez más juntos, cada vez más a gusto y con menos ganas de tener que separarse. Leopoldo le contó todo la su historia con el “hombrecillo verde”, lo de los siete años y lo de las riquezas. Leopoldo se había enamorado, nunca antes había conocido una chica así, amable, dulce, humilde, bella y agradable. Sabía que ella sería el amor de su vida y no podría dejarla escapar.


-Dentro de un año habré acabado esta prueba y seré libre, por lo que volveré a tener mi aspecto normal, ya sabes que no puedo quedarme más de dos días en un mismo sitio, por lo que dolorosamente debo seguir mi camino y separarme de ti. No sé si sentirás lo mismo que siento yo, pero solo sé que quiero pasar el resto de mi vida contigo. El año que viene volveré y tú decidirás si quieres casarte conmigo y que formemos una vida juntos y para que sepas que soy yo el que viene a por ti, te dejo la mitad de mi moneda de la suerte, la que me acompañó en todas y cada una de las batalla en las que luché-dijo Leopoldo a Monet con lágrimas en los ojos.


Monet, no podía parar de llorar porque ella sentía lo mismo, pero el miedo se apoderaba de ella no quería separarse de él y además temía por su vida durante este año. Pero Monet y Leopoldo tenían algo en común y es que eran dos jóvenes valientes, luchadores y que lo último que perdían era la esperanza; por lo que Monet le dijo:


-Nunca he querido tan fuerte a nadie. Sé que eres tú, me he enamorado y no te quiero perder. Te esperaré un año y el tiempo que haga falta.


Ambos se fundieron en un precioso abrazo y Leopoldo se marchó. Continuó su camino, ya solo le quedaba un año pero fue el año más largo de toda su vida. Saber que volvería a ver a Monet era lo que le mantenía vivo.

Finalmente llegó el día, siete años habían pasado desde el pacto con aquel pequeño hombrecillo. Leopoldo una vez más se encontraba en aquel bosque frondoso y oscuro, cuando de repente, por arte de magia y haciendo muy poco ruido, el “hombrecillo de la suerte” apareció, con la misma sonrisa que hace siete años, y le dijo a Leopoldo.

-Ves, lo has logrado, has sobrevivido estos siete años, has sido valiente, generoso, humilde, has ayudado a los demás sin esperar nada a cambio, y además has conocido al amor de tu vida sin buscarlo. Leopoldo has sido durante siete años el hombre más rico del mundo, y has podido comprobar en primera persona que el dinero no da la felicidad y que a gente no te quiere por ser rico, sino por ser buena persona. Tú solo has sido capaz de mejorar tu calidad de vida. Enhorabuena. Has ganado esta prueba, por tanto es el momento de que me devuelvas mis ropajes mágicos, y de que yo te devuelva el aspecto de hace siete años.


Leopoldo recuperó su atractivo, sus ropas y lo poco que llevaba aquel día. Dio las gracias a aquel “hombrecillo de la suerte” y rápidamente fue en busca de su amada.


Dos días más tarde, llegó a la casa donde vivía Monet. Leopoldo aseado, elegante y en un precioso carruaje, llamó a la puerta y una hermosa joven, con cabellos oscuros, ojos claros y labios rojos; abrió tímidamente la puerta; Leopoldo estiro la mano cerrada, cogió la mano de Monet y soltó sobre ella la mitad de su moneda. Monet le miró sorprendida, y con lágrimas en los ojos sacó de su bolsillo la otra mitad de la moneda y añadió:


-Ha sido el año más largo de mi vida, pero el más bonito a la vez porque sabía que tarde o temprano tú, lo que más deseaba en el mundo, llamaría a mi puerta. 






JUSTIFICACIÓN.

La adaptación que he llevado a cabo del cuento folclórico de “El hombre de la piel de oso”, de los hermanos Grimm, ha sido muy variada. En primer lugar he querido omitir dos ideas, que desde mi punto de vista, no son necesasarias tratar en el primer ciclo de infantil; la religión y el suicidio. La religión porque es una materia que muchos padres no están de acuerdo en que sus hijos la impartan y por eso debemos dejarla para la asignatura de religión; y por otro lado el suicidio, porque creo que es un tema que no es apropiado tratar en estas edades, pues no entenderían a fondo de que se trata; si la muerte ya es un tema complejo para ellos, imaginémonos el suicidio. 


La edad que yo creo que sería la más adecuada, pues serían los receptores que más disfrutaría de esta historia, serían los niños comprendidos entre los 5 y los 6 años. A partir de los 5 o los 6 años de edad, los niños, que ya han pasado por el periodo animista (conocer el mundo que les rodean), entrar a un nuevo periodo o “fase”, en la que su interés se centra más en el mundo de la fantasía, en la existencia de personajes que ellos no pueden ver en su día a día y en donde, dichos personajes tienen poderes. En esta fase, lo que desarrollar principalmente es la capacidad de abstracción y la imaginación; ser capaces de imaginarse todo cuanto la maestra relata, requiere un alto grado de desarrollo. Es cierto que en edades previas, ya se les introduce al desarrollo de la imaginación y de la capacidad de abstracción para que a medida que se les van presentando temas más complejos, sean capaces de hacerles frente.


Y por último, explicar, aquellas ideas en las que más he puesto el acento. En mi adaptación, quería dejar claros algunos detalles de los personajes; vestimenta, forma de ser o sentimientos. Creo que es fundamental en un cuento transmitir al niño las emociones que los personajes (principal o los secundarios) tienen en cada momento, porque creo que es fundamental que los niños trabajen las emociones desde bien pequeños, ya que, el desarrollo emocional influye directamente en la evolución intelectual del niño; un desarrollo emocional poco satisfactorio puede incidir en aspectos del desarrollo intelectual como limitaciones en la memoria, dificultades en la percepción y en la atención, y disminución de las asociaciones mentales satisfactorias. Más aún, se afirma que una atrofia emocional en la infancia puede repercutir en una limitación de la capacidad de abstracción. Hay vinculación, entonces, entre neuroplasticidad, afectividad y aprendizaje. En el extremo opuesto, un desarrollo adecuado de las capacidades emocionales genera un aumento de la motivación y la curiosidad y de los deseos de aprender, agudizando la percepción y la intuición. Estos aspectos son necesarios para la vida tanto académica como social que el niño irá teniendo y forjando años posteriores.

Otra de las cosas, que indiscutiblemente he recalcado, ha sido la relación entre Leopoldo y Monet, y el amor que entre ellos surge. Los niños no han interiorizado ese tipo de amor en estas edades, pero si el amor a su adultos referentes o a sus familiares más cercanos. Este tema tendría relación con lo explicado anteriormente, sobre las relaciones.

El final dulce, agradable y “cálido”, crea un ambiente de bienestar que influye directamente sobre el niño y sobre su interiorización del cuento. 






WEBGRAFÍA.


http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_17/ANTONIO_BLAZQUEZ_ORTIGOSA_1.pdf

http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1316-49102008000400002


http://www.educativo.utalca.cl/medios/educativo/profesores/basica/emociones.pdf


martes, 12 de abril de 2016

Actividad 2: "El hombre de la piel de oso"

1. Adaptación del texto folclórico "El hombre de la piel de oso"

Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo al norte de España, había una familia muy pobre, que tenía tres hijos. Los dos hijos mayores malvivían del negocio familiar pero para el pequeño de los tres no había trabajo; por lo que el joven decidió buscarse la vida e ingresó como soldado en el ejército de Flandes. Durante muchos años luchó contra otros países, vio morir a compañeros suyos y sufrió numerosas heridas de guerra. Años más tarde, cuando la guerra por fin acabó, Leopoldo; así es como se llamaba, volvió a la casa donde había pasado su infancia. Cuando llegó encontró las cosas muy diferentes a como las había dejado. Sus padres habían muerto y sus dos hermanos mayores, habían perdido mucho dinero y seguían malviviendo del poco trabajo que aún quedaba en aquel pueblo. Cuando ambos vieron a su hermano pequeño, le dijeron que allí no podía quedarse, que ya no había sitio para él y mucho menos trabajo. Leopoldo era un joven valiente y heroico, había vivido muchas calamidades y sufrimientos, por lo que, no le costaría una vez más, emprender un nuevo viaje. Pasó la noche en casa de sus hermanos y a la mañana siguiente, en cuanto el sol salió, cogió sus cosas y emprendió el camino. Leopoldo paró en todos y cada uno de los pueblos por los que iba pasando, para pedir trabajo, pero en ningún pueblo lo conseguía. Varios días fue de pueblo en pueblo, sobreviviendo gracias a las ayudas de los más amables, que de vez en cuando le daban agua, comida, ropa o incluso le dejaban asearse en sus casas. Pero nada, no encontraba trabajo. Leopoldo no sabía que más hacer, estaba desesperado, casado y triste; aunque nunca perdía la esperanza; era un joven luchador y, a pesar de todo, sabía que superaría esa situación.

Una mañana, mientras caminaba tal y como hacía todas las mañanas, Leopoldo llegó a un frondoso bosque. Al principio le dio un poco de respeto cruzarlo, ya que aún el sol no había salido del todo; pero finalmente se decidió a adentrarse en él. Después de caminar unas cuantas horas, decidió sentarse a descansar. Leopoldo estaba triste, su vida no era interesante, no tenía trabajo, ni casa ni familia; estaba solo en el mundo. Leopoldo estuvo un buen rato lamentándose pero finalmente, se levantó y retomo el camino. Al cabo de un rato caminando, escuchó una voz detrás de él. Leopoldo se giró rápidamente pero no vio a nadie. Siguió caminando, y unos pasos más hacia delante, volvió a escuchar la misma voz; esta vez Leopoldo la ignoró y continuo andando. Pero de repente un ser diminuto y brillante se dispuso ante él. Leopoldo sorprendido no podía dejar de mirar a aquel pequeño ser. Era un hombrecillo, con cara simpática, con dos alas blancas pequeñitas, con unas botas que le llegaban hasta sus diminutas rodillas, con un abrigo verde y con una bolsa colgada al cuello. Aquel hombrecillo revoloteaba enfrente de Leopoldo, sin decir palabra alguna y con una sonrisa de oreja a oreja. Pasaron unos cuantos minutos y cuando Leopoldo recuperó la compostura, pregunto a aquel hombrecillo que quien era y porque le seguía. Aquel diminuto hombrecillo, se presentó como Trebolín, y explicó a Leopoldo que era su “hombrecillo de la suerte”; todas las personas que actuaban bien en el mundo y que eran consideras buenas personas tenía uno, por si en algún momento de sus vidas, necesitaban ayuda. Trebolín estuvo meses observando a Leopoldo, viendo como buscaba desesperadamente trabajo y cómo iba de ciudad en ciudad buscando una nueva vida; por lo que decidió ayudarle. Pero aquella ayuda no iba a ser tan fácil de conseguirla. A Trebolín no le gustaba regalar las cosas ni utilizar su magia sin un sentido, por lo que Leopoldo debía de ganarse aquello que Trebolín quería ofrecerle.

Leopoldo pregunto a Trebolín que cual sería aquel negocio que debían hacer. Trebolín le dijo, si superas la prueba que te voy a poner serás rico y dueño de tu vida, en cambio si pierdes, te convertirás en el sirviente del rey de los hombrecillos de la suerte, por lo que tu vida pasará a manos de otra persona. Leopoldo no quería hacer ningún negocio con aquel hombrecillo, prefería seguir buscándose la vida; pero el hombrecillo empezó a picarle:

   - Yo he odio por ahí que eres valiente y audaz, por lo que seguro que ganaras la prueba.
Leopoldo ante esto respondía enfadado:

   -Claro que soy valiente y luchador, he sobrevivido a cientos de guerras y luchado con los ejercitos más temidos.

De repente, detrás de unos matorrales un oso enorme salto y se abalanzó sobre Leopoldo, pero este sacó la escopeta que siempre llevaba encima y mató a aquel oso. “Ves cómo eres valiente, seguro que no te será difícil ganar la prueba que tengo para ti”, dijo Trebolín.
Finalmente Leopoldo escuchó a Trebolín, total no tenía nada mejor que hacer. Trebolín le dijo:

   -Tendrás todas las riquezas que quieras, pero para ello deberás estar siete años, llevando la piel del oso que has matado, mis ropajes mágicos verdes; de los cuales sacarás siempre que quieras riquezas, no podrás cortarte el pelo, ni las uñas ni podrás ducharte y además no podrás dormir dos días seguidos en un mismo sitio en esos siete años. Cuando hayan pasado siete años, nos reencontraremos en este mismo bosque y si has cumplido todo, me marcharé y dejaré que vivas tú vida siendo un hombre rico; en cambio sí incumples alguna de estas condiciones, deberás servir el resto de tu vida al rey de los “hombrecillos de la suerte”.

Trebolín picó a Leopoldo durante un buen rato, pero finalmente Leopoldo cedió; y ese momento Trebolín se esfumó como el humo y en ese momento Leopoldo sacó muchas monedas de sus bolsillos. Desde ese momento lo primero que hizo fue guardar parte del dinero en el banco y dentro de siete años volvería a por él para poder sobrevivir muchos años más. Leopoldo era un hombre humilde, sereno pero sobretodo generoso. Decidió ir dando dinero a aquellos que más lo necesitaban. Durante los dos primeros años, Leopoldo llevó medio bien el no asearse ni cuidarse, ya que seguía estando rodeado de gente y se sentía querido por su generosidad; pero a medida que pasaban los años su aspecto iba siendo cada vez más y más desagradable y a la gente ya no le gustaba estar cerca suya. Con el paso del tiempo Leopoldo se iba sintiendo cada vez más y más solo. Por su aspecto nadie quería tener trato con él y además no podía pasar dos noches en un mismo sitio, lo que dificultaba tener contacto con otras personas y crear amistades.

Una noche, seis años después de hacer aquel pacto con el “hombrecillo de la suerte”, Leopoldo caminaba por un camino de arena en busca de un sitio en el que dormir, cuando de repente se encontró con un hombre muy disgustado. Aquel hombre había sufrido un accidente, su carro de caballos había perdido una rueda y tanto el cómo el caballo estaban heridos. Leopoldo sin pensárselo dos veces acompañó al hombre y a su caballo hasta la casa de este, y allí le dejó un puñado de dinero con el que podría curar al caballo, comprarse un nuevo carro y arreglar su casa, la cual se veía muy desmejorada. El hombre exhausto de emoción invitó a Leopoldo a pasar la noche. A lo que Leopoldo respondió:

   -Gracias por la invitación buen hombre, es cierto que buscaba un sitio donde pasar la noche, por lo tarto dormiré y a la mañana siguiente bien temprano seguiré mi camino.
Aquel hombre tenía como familia a sus tres hijas, las dos mayores Catalina y Griselda y la pequeña Monet. La joven Monet era la más bella, pero además la más simpática de las hermana. Bien es cierto, que las dos hermanas mayores no querían tener ningún trato con Leopoldo, debido al aspecto que este presentaba. Pero con Monet todo fue distinto; conectaron y algo especial se creó entre ellos dos. El padre y las hermanas mayores se fueron a dormir a medida que entraba la noche, pero Monet y Leopoldo no se dieron ni cuenta, pues estaban inmersos en una interesantísima conversación. Ella escuchaba todas las hazañas que él, emocionado le contaba. Hacía mucho tiempo que Leopoldo no tenía una relación tan cercana con nadie, y Monet estaba deseando vivir aventuras y conocer mundo. Nunca se cansaba de escucharle. Cuando los primeros rayos de sol entraron por la ventana, ahí seguían Monet y Leopoldo, cada vez más juntos, cada vez más a gusto y con menos ganas de tener que separarse. Leopoldo le contó todo la su historia con el “hombrecillo verde”, lo de los siete años y lo de las riquezas. Leopoldo se había enamorado, nunca antes había conocido una chica así, amable, dulce, humilde, bella y agradable. Sabía que ella sería el amor de su vida y  no podría dejarla escapar, por lo que la declaró su amor:

   -Dentro de un año habré acabado esta prueba y seré libre, por lo que volveré a tener mi aspecto normal, ya sabes que no puedo quedarme más de dos días en un mismo sitio, por lo que dolorosamente debo seguir mi camino y separarme de ti. No sé si sentirás lo mismo que siento yo, pero solo sé que quiero pasar el resto de mi vida contigo. El año que viene volveré y tú decidirás si quieres casarte conmigo y que formemos una vida juntos y para que sepas que soy yo el que viene a por ti, te dejo la mitad de mi moneda de la suerte, la que me acompañó en todas y cada una de las batalla en las que luché.

Monet, no podía parar de llorar porque ella sentía lo mismo, pero el miedo se apoderaba de ella no quería separarse de él y además temía por su vida durante este año. Pero Monet y Leopoldo tenían algo en común y es que eran dos jóvenes valientes, luchadores y que lo último que perdían era la esperanza; por lo que Monet le dijo:

   -Nunca he querido tan fuerte a nadie. Sé que eres tú, me he enamorado y no te quiero perder. Te esperaré un año y el tiempo que haga falta.

Ambos se fundieron en un precioso abrazo y Leopoldo se marchó. Continuó su camino, ya solo le quedaba un año pero fue el año más largo de toda su vida. Saber que volvería a ver a Monet era lo que le mantenía vivo.

Finalmente llegó el día, siete años había pasado desde aquel pacto con aquel pequeño hombrecillo, y allí estaba nuevamente, en aquel frondoso bosque; cuando de repente allí estaba, su “hombrecillo de la suerte”, con la misma sonrisa que hace siete años, y le dijo a Leopoldo:

   -Ves, lo has logrado, has sobrevivido estos siete años, has sido valiente, generoso, humilde, has ayudado a los demás sin esperar nada a cambio, y además has conocido al amor de tu vida sin buscarlo. Leopoldo has sido durante siete años el hombre más rico del mundo, y has podido comprobar en primera persona que el dinero no da la felicidad y que a gente no te quiere por ser rico, sino por ser buena persona. Tú solo has sido capaz de mejorar tu calidad de vida. Enhorabuena. Has ganado esta prueba, por tanto es el momento de que me devuelvas mis ropajes mágicos, y de que yo te devuelva el aspecto de hace siete años.

Leopoldo recuperó su atractivo, sus ropas y lo poco que llevaba aquel día. Dio las gracias a aquel “hombrecillo de la suerte” y rápidamente fue en busca de su amada. Dos días más tarde, llegó a la casa donde vivía Monet. Leopoldo aseado, elegante y en un precioso carruaje, llamó a la puerta y una hermosa joven abrió tímidamente la puerta; Leopoldo estiro la mano cerrada, cogió la mano de Monet y soltó sobre ella la mitad de su moneda. Monet le miró sorprendida, y con lágrimas en los ojos sacó de su bolsillo la otra mitad de la moneda y añadió:


   -Ha sido el año más largo de mi vida, pero el más bonito a la vez porque sabía que tarde o temprano tú, lo que más deseaba en el mundo, llamaría a mi puerta.